EL UNICO ESCRITOR SOY YO - DON QUIJOTE

En mi voz

miércoles, 26 de julio de 2017

Relato breve - Leo Mercado

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Piedra y nido


Posted: 23 Jul 2017 05:20 PM PDT
Carolina sueña que los perros la cercan, que la angustia, corrosivo líquido, segregación interna, le amalgama la sangre. Carolina mira el negro cielo y ve a la luna redonda, enorme.
Yo me sueño lobo, en el otro extremo de la almohada.


Leo Mercado(Salta, Argentina, 1982). En poesía publicó “Viento norte” (Color Pastel, 2005; 2009 intervenido por artistas plásticos). En 2008 creó el sello independiente “Viento Norte, ediciones de alambre”. Allí publicó “Bocanada” (2008, plaquette), “mil200” (2011) y “39” (2012).
En prosa, formó parte de la “I Antología Triple C”, (Macedonia, 2012), de “El barco de papel. Antología Argentina de microrrelato infantil y relatos breves” (UNT 2014), “Fútbol en breve. Microrrelatos de jogo bonito” (Puertabierta editores, 2014), “Ballenas en hormigueros. Antología Hispanoamericana de Minificción” (Ojo de pez, 2014), “Borrando Fronteras. Antología trinacional de microficciones” (Macedonia 2014) y “¡Nocauts! Microrrelato internacional de boxeo” (Dirección de Fomento Editorial de la BUAP, 2015). Editó junto a Caro Fernández “Hacer el cuento, microcrónicas” (Macedonia, 2012) y (también a dúo con Caro Fernández) “Volver a hacer el cuento, microcrónicas” (Ediciones Sherezade, 2015). Es Co-Director de la  “Cofradía del Cuento Corto”.


LOS CUENTOS DEL CAN CERBERO: Vito -

LOS CUENTOS DEL CAN CERBERO:


- Ada Inés Lerner, 

Sebastian Ariel Fontanarro,

Claudia Isabel Lonfat

 Vito desapareció. Lo busqué por los lugares donde solíamos pasear cada tarde, también por los alrededores. Nada. Pegué fotos en cada cuadra, en las vidrieras de los negocios. Le pregunté a cada vecino. Nadie lo había visto. Decir que Vito se perdió sería injusto, porque él no era un perro común y corriente; sí, ya sé que todos dicen que su mascota es única y la más inteligente, pero en el caso de Vito es cierto. Lo encontré caminando por la costa, como todas las mañanas para oxigenar mi sistema circulatorio, mi silueta y en mi cerebro, se aclaran las ideas. Vito comenzó a seguirme y llegamos hasta el Faro, luego volvimos. Lo despedí varias veces, no hizo caso y cuando llegué al departamento se sentó al lado de la puerta y no se movió de allí. Lo llamé Vito en honor a Vito Dumas, porque lo encontré o él me encontró frente al mar

Llegado un atardecer un viejo pescador al verme llorar sentada en la costanera intentó consolarme revelándome la supuesta historia de Vito.
 —La mayoría de las cosas que recordamos están muertas, señora. Vito es la energía de la ilusión de un ser no nacido. Murió hace mucho dentro del vientre de su madre, una perra que salvó, allá en la villa, a toda mi familia de morir en un incendio. Vito coexiste con intermitentecias entre soledades humanas muy especiales. Sentirse agradecido por la experiencia maravillosa es la mejor manera de no sufrirlo. 

martes, 4 de julio de 2017

Minimalismos: Todo lo sólido se desvanece en el aire - Saurio

Minimalismos: 

Todo lo sólido se desvanece en el aire 

- Saurio:

Empezó con uno de esos mails virales que en cuestión de horas se propagan por todo el mundo, y luego siguió viralmente pero boca a boca. La consigna era simple: para vencer la desigualdad social la
gente debería negarse a trabajar y a consumir más allá de lo estrictamente
necesario para la subsistencia. Haciendo esto, el sistema perverso caería. No,
no era otra huelga más, acá no había ningún reclamo, ninguna exigencia,
simplemente se trataba de negarse a trabajar. Y funcionó.

No de inmediato, claro, la patronal, las jerarquías sindicales y los otros
engranajes del sistema reaccionaron y reprimieron. Pero la gente, gracias a
este mensaje viral, había perdido el miedo y se defendió. Muchos murieron,
pero, como eran más, vencieron. Además, el sistema necesitaba de consumidores,
y si nadie consumía la producción de bienes perdía todo sentido.

Así fue cómo el sistema cayó.

Alcanzada la victoria, lo lógico hubiera sido repartir las riquezas en forma
igualitaria. Pero la riqueza había perdido valor en un mundo no consumista, y
el acto mismo de repartir era trabajo, así que millones de bienes que en otras
épocas hubieran sido codiciados quedaron abandonados y olvidados.

Cuando se agotaron los alimentos y los recursos acumulados la gente se enfrentó
con otro problema, ya que procurarse el sustento era trabajar, y trabajar era
lisa y llanamente resucitar al sistema.

Así fue como la gente se extinguió.

Alguien escribió que si a un grupo de chimpancés se les dieran computadores y
tiempo suficiente, alguno de ellos terminaría escribiendo las obras de
Shakespeare. Pero nunca se les ocurrió que antes de eso podría escribir un mail
viral y enviarlo.

Así fue como llegamos a ser la especie dominante en el planeta.