EL UNICO ESCRITOR SOY YO - DON QUIJOTE

En mi voz

lunes, 31 de agosto de 2015

Hoy Poesía en mi voz


Resultado de imagen para hermanitos       Patios infantiles



No lo olvides, hermanito,
nosotros alcanzamos juntos el cielo
rayuela azul de los patios infantiles,  
mientras tu ausencia dormita
en el aire inocente las rosas juegan

la vida es la orilla de un río solitario
y si el recuerdo que me abandona
y cobarde se refugia en el pasado
crucificado en la injusticia de tu partida;

ganamos la infancia en un sueño
como hoy las carreras en bicicleta
bajo la bandera de la tormenta antigua

No voy a traicionar la infancia ni tu memoria,
en la sombra fresca de la siesta.
En la casa paterna, las mariposas sueñan
tus gestos en la memoria de mis gestos

(en tu descanso, hermanito, 
con las estrellas yo me reuniré,
habrá lilas de hoy para el perfume de mañana)

Al partir, descansa,
ya comencé a pelear contra el olvido;
hasta que las puertas del infierno se cierren
en aquel cielo provinciano de rayuela. 
Descansa, me acercaré a tu ventana
aunque las luces se apaguen, hermanito.
                                                          
 y si el recuerdo que me abandona
y cobarde se refugia en el pasado
crucificado en la injusticia de tu partida;

ganamos la infancia en un sueño
como hoy las carreras en bicicleta
bajo la bandera de la tormenta antigua

No voy a traicionar la infancia ni tu memoria,
en la sombra fresca de la siesta.
En la casa paterna, las mariposas sueñan
tus gestos en la memoria de mis gestos

(en tu descanso, hermanito, 
con las estrellas yo me reuniré,
habrá lilas de hoy para el perfume de mañana)

Al partir, descansa,
ya comencé a pelear contra el olvido;
hasta que las puertas del infierno se cierren
en aquel cielo provinciano de rayuela. 
Descansa, me acercaré a tu ventana
aunque las luces se apaguen, hermanito.
                                                          


sábado, 29 de agosto de 2015

Plegaria indigena


El jardín

El jardín — Ada Inés Lerner
Al fin paró de llover. Esta noche, la luna me amenaza con su luz, en la humedad del jardín. Se pueden sentir más frescas y brillantes las hojas.  Las guías de la hiedra avanzan con pasos desordenados, Bajo los pies de ella hierve la vida, la vida que la rodea, la desconcierta, lentamente la envuelve y la abduce hacia una estrella lejana. 

jueves, 27 de agosto de 2015

Minimalismos: La última cena - Saurio



Minimalismos: La última cena - Saurio: Cuando Jesús dijo que el pan era su cuerpo le pareció bien, un sacrificio humano llevado al plano de lo simbólico era un buena idea. Cua...

Minimalismos: Reunión de señoras - Ana María Caillet Bois





Minimalismos: Reunión de señoras - Ana María Caillet Bois: Todos los días, a la misma hora, un ritual marcaba la hora de té. Primero el mantel, luego la porcelana francesa y exquisiteces varias...

Minimalismos: La barra de acero - Raquel Sequeiro



Minimalismos: La barra de acero - Raquel Sequeiro: Encontró un rectángulo grande agujereando la pared de parte a parte, podía ver la estancia y a Lasio haciendo la comida en su nueva coci...

Minimalismos: Pequeña escena del naturalismo - Cristian Mitelman...





Minimalismos: Pequeña escena del naturalismo - Cristian Mitelman...: Un puñal hundido entre las dos costillas de un hombre que, en la soledad de la noche, se encuentra tirado a un costado de un zanjón, mie...

LOS CUENTOS DEL CAN CERBERO: Un minuto antes - Vladimir Koultyguine, Rolando Jo...





LOS CUENTOS DEL CAN CERBERO: Un minuto antes - Vladimir Koultyguine, Rolando Jo...: Todo estaba preparado. El traje ligero para la superficie, cuya parte esencial era el respirador, y no el sistema de presión artificial,...

LOS CUENTOS DEL CAN CERBERO: Asesinato con música y fuego - Omar Chapi, Ada Iné...





LOS CUENTOS DEL CAN CERBERO: Asesinato con música y fuego - Omar Chapi, Ada Iné...: No puedo acercar los dedos a las hornallas porque se reflejan caras en las sombras. He jugado a esto dos veces. Héctor y yo estamos en...

LOS CUENTOS DEL CAN CERBERO: El hundimiento - Sandro Centurión, Alejandro Benti...



LOS CUENTOS DEL CAN CERBERO: El hundimiento - Sandro Centurión, Alejandro Benti...: La nave se está hundiendo. Tratamos de encontrar al culpable. La mayoría de los pasajeros parecen tener objetos sospechosamente puntiagu...

BIFICCIONES: Cierta paranoia – A Bentivoglio & C E.Saldívar





BIFICCIONES: Cierta paranoia – Alejandro Bentivoglio & Carlos E...: Sospecho que nadie me sigue. Esto me tiene bastante inquieto. Todo el tiempo me doy vuelta, pero no veo a nadie. Nunca escucho pasos a m...

BIFICCIONES: La soledad y sus conflictos - C E Saldívar, A.Bentivoglio







BIFICCIONES: La soledad y sus conflictos - Carlos Enrique Saldí...: Cuando me siento abatido, medito en mi sala. La soledad se presenta desnuda frente a mí; luce hermosa, aunque triste. Me enamoro de ella...

sábado, 22 de agosto de 2015

Lecturas Indispensables: 15 Cuentos y novelas cortas de Juan Carlos Onetti ...







Lecturas Indispensables: 15 Cuentos y novelas cortas de Juan Carlos Onetti ...: Compartimos 15 cuentos y novelas cortas del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti que pueden leer online. Esperamos que disfruten con la le...

Poesía en la voz de DÜay Zahir

Cae la noche en la Celica de Pedro Vicente Maldonado.
Quiero amarte
Pero, no por amarte seré eterno, 
ni mi amor te hará vivir por siempre,
como las sombras
de la noche al llegar el día,
despacio, a cada paso, con cada beso,
nos iremos borrando,
deshaciéndonos como un huella
en el barro en medio del invierno,
hasta que ya no seremos nada,
ni siquiera recuerdo, dolor o alegría;
es por eso,
que ahora que nuestros huesos
se mueven convocados por la esperanza,
ahora que nuestra sangre corre
como un torrentoso río
alimentado por furiosos ramales,
ahora que nuestros corazones
se agitan incendiando los rincones,
ahora quiero amarte
y que me ames como a nadie en esta vida,
todo lo demás, será en vano.
Autor: Düay Zahir
De: La copa de vino
E. D. A.

miércoles, 19 de agosto de 2015

BIFICCIONES: Invisible - Ada Inés Lerner & Ana María Caillet Bo...

BIFICCIONES: Invisible - Ada Inés Lerner & Ana María Caillet Bo...: Cuando él estaba, mi marido, hablaba solo; era el hombre. Luego se fue yendo de viejo y seco nomás. A mí me empezó a ser difícil obtener...

Relatos en pequeño formato - En mi voz

  —  María y el árbol —                                                                               

Resultado de imagen para una mujer y un árbolAda Inés Lerner
                                                         
Sucede. Porque una niña es como un árbol joven, como un poema. Frágil y eterno. Luminoso y umbrío. Forastero.
Como María. Es el momento de abandonar las raíces y navegar hacia la gran Ciudad que atrae como el sol. Como una gran estrella nos espera. No a todos. Porque no hay silencio. Y María es un grillo que canta al verano. Y porque no a todos los grillos se los oye en el silencio. A veces solo se oye crecer el silencio de los grillos.
Desde el conocimiento íntimo que cree tener de si misma María se sorprende esa mañana con la expresión que le devuelve su imagen en el espejo. Ya no tiene su carita la misma frescura de ayer. Hoy lleva una máscara para defenderse del Pierrot, que parece inocente y no lo es y del Payaso que muestra una gran sonrisa pero está triste.
También se sorprenden los primeros brotes al reflejarse en el charco de la primera lluvia y al ser árbol se sorprenden cuando la luna los ilumina.
Esa noche María admira las estrellas más lejanas, busca su destino en ellas y aquí se terminan las coincidencias, porque el árbol conoce su destino y María no.


domingo, 16 de agosto de 2015

Minimalismos: El ataúd usado - Ada Inés Lerner





                                                                         Minimalismos: El ataúd usado - Ada Inés Lerner:                                                                                                     Después de discurrir largamente, mi hermano Simón decide que no es inconveniente que yo comparta el ataúd con el tío Ismael (fallecido...

viernes, 14 de agosto de 2015

Cuentos a 3 cabezas - Desamor sobre rieles

Desamor sobre rieles –                                                               Resultado de imagen para sobre rieles

Omar Chapi, Fabián Eduardo Rafael & Ada Inés Lerner


 Lo sabía, las cosas no iban del todo bien como se quiere aparentar; pero Isabel, insistió en que hiciéramos aquel viaje, juntos.
—Verás que todo va a estar bien— me animó, mientras subía mis maletas al tren. No dije nada. Elegí un asiento y me senté a mirar por la ventana, mientras salíamos de la estación. Ella acariciaba mi mano, también en silencio. Yo sabía, que estaba haciendo un esfuerzo, para no decir esas preguntas que desatan el infierno.
—Es irónico, pero aunque nací en esta ciudad, nunca me subí al tren— argumenté, solo por decir algo, que nos ayude a salir del hartazgo. Isabel, me miró con esa mirada inquisidora que yo no soportaba. Volví a mirar por la ventana, pero esta vez, sentía que me hervía la sangre. De verdad, no sabía qué me sucedía, pero estaba rabioso porque aquella mujer, que había sido mi esposa durante los últimos años de mi vida, me había mirado de esa manera. Entonces, pensé que ella se había equivocado y lo mejor era que estuviéramos separados. Sin embargo, ya estaba embarcado en aquel viaje. Lo curioso es que ni siquiera tenemos hijos en común por los que luchar. Tal vez, si los tuviéramos sería distinto, tal vez ella no hubiese tomado aquel camino, el alejarnos del lugar no solucionaba las cosas, sola las calmaría por un tiempo, hasta que salga otra vez a la luz aquel engaño, era la tercera vez ya lo intentábamos, las otras dos veces no tenía seguridad, pero esta vez fue distinto, mi cuñada me lo dijo: ella, mi esposa, engañándome con mi propio hermano y así arruinó dos familias, la miro y no puedo creer que alguna vez la amé. Trato de pensar en los buenos momentos que pasamos juntos, pero mi mente bloquea esos recuerdos y sola me imagino a ella y mi hermano juntos, aunque cuando tratamos el tema, ella lo negó todo, hubiese preferido que fuera un desconocido.
—Parece que ya partimos —me dice, la noto nerviosa, en ese momento me señala la ventana y aparece mi hermano y su esposa en el andén, nos divisan y nos hacen señas para que nos bajemos, quieren hablar con nosotros, siento que se mezclan distintas sensaciones, los observo a mi mujer y mi hermano que se cruzan una mirada de complicidad que no me deja dudas del engaño. Entonces, con furia contenida les digo:
—Vamos a perder el tren, ¿qué quieren ahora?
—Debe ser importante, ¿no te parece? —dijo ella, empezando a levantarse. La detuve los minutos suficientes para que el tren arrancara. Quiso deshacerse de mi mano pero la apreté con fuerza con la furia que llevaba adentro.
—Me estás lastimando… —dijo, mientras intentaba soltarse.
—No te vas a bajar para irte con él —grité.
—La gente nos mira —susurra ella.
—De acuerdo, ¿querés bajarte? —tomé su bolso y la arrastré hasta la puerta y la empujé sin contemplaciones. La vi caer y aunque la velocidad era mínima se habrá lastimado pero ya no me importaba. No conté con que el guarda diera la orden de detener el tren para averiguar qué había pasado. Quise escapar y me alcanzó mi hermano, que me llenó de reproches y yo a él. Hasta que me dijo:
—Estás equivocado, fue un error de mi mujer, estábamos confabulando para hacerte una fiesta de cumpleaños —me tomaba de los hombros para que lo escuchara.
El tren volvió a arrancar y cuando había tomado velocidad corrí para subir y arrastré a mi hermano conmigo; él, por hacer resistencia cayó bajo las ruedas.
Desde entonces, no quiero salir de esta celda.


Microficción publicada por Luciano Doti en el Diario NCO

Edgar y el cuervo

Por: Ada Inés Lerner
Edgar me invitó a tomar una copa en su departamento y me sentí la elegida del dios Odín. Se comportó como caballero, manteniendo una conversación sobre mitologías y otras culturas. Tenía dos cuervos disecados, llamados Hugin y Munin —dijo— y otros cuadros de diferentes especies del pajarraco.
EdgarYElCuervo—Los cuervos se consideraron como pájaros de mal agüero —dije deliberadamente— debido al simbolismo negativo de su plumaje negro. A veces los cuervos representan a los fantasmas de las personas asesinadas o a las almas de los condenados.
—¡Ay! Leonor —dijo dulcemente—, yo estoy condenado a amarla como si usted fuera un poema —y se acercó a mí.
—“Nunca más” —chilló un cuervo posado sobre un busto de Palas y me sobresalté tanto que Edgar aprovechó para abrazarme.
Lo que pasó después no me acuerdo, tendrían que preguntarle al cuervo o a Edgar.

La autora: Ada Inés Lerner reside en la zona oeste del Gran Buenos Aires. Ha publicado cuentos, microficciones y poemas en varias antologías de papel y medios digitales. Obtuvo premios y menciones.

Microficción seleccionada por Luciano Doti (Lomas del Mirador). Twitter: @Luciano_Doti

miércoles, 12 de agosto de 2015

lunes, 10 de agosto de 2015

sábado, 8 de agosto de 2015

Hoy Poesía: Hacernos compañía - Düay Zahir (desde Ecuador)

Creating some Art Raquel Sequeiro




Hacernos compañía



Mientras el amor resista                       
y la lealtad sea el pretexto
que me lleva a tu lado
en las buenas y en las malas,
cuenta conmigo para las que sean;
porque para la comida
y el vicio está cualquiera;
sin embargo, en el dolor,
en la tristeza
o la desesperanza, ¿quién?
¿Quién con una palabra de aliento?
¿Quién con un hombro para llorar?
¿Quién con tanto silencio
para escuchar
las penas que atormentan al alma?
Por eso, quiero
que me acompañes y acompañarte,
sin preguntas, ni reproches,
sin excusas, ni remordimientos,
sólo por la dicha de hacernos compañía.
Autor: Düay Zahir
De: La copa de vino
E. D. A.

BIFICCIONES: Exobiología – Héctor Ranea & Ada Inés Lerner





BIFICCIONES: Exobiología – Héctor Ranea & Ada Inés Lerner: —¿Seguro que le quiere poner aceite? —¿Por qué lo dice? —Porque a estas cosas el aceite les cae como el demonio. Se retuercen todas; le...

BIFICCIONES: El jardín - Héctor Ranea & Ada Inés Lerner







BIFICCIONES: El jardín - Héctor Ranea & Ada Inés Lerner: Abrimos una ventana de tantas que estaban cerradas y salimos. El jardín, aun tapado por la nieve, se veía descuidado y cochambroso, la ...

BIFICCIONES: Cierto delirio - Ada Inés Lerner & Carlos Enrique ...







BIFICCIONES: Cierto delirio - Ada Inés Lerner & Carlos Enrique ...: Gideon repetía las palabras de un cartel de neón que veía por la ventana. Desde la cama observaba gran parte del anuncio. Y repetía e...

BIFICCIONES: El Purgatorio - Ada Inés Lerner & Luciano Doti





BIFICCIONES: El Purgatorio - Ada Inés Lerner & Luciano Doti: Alejado del grupo de condenados, Teófilo B. cuya identidad no volveremos a mencionar, se acodó en la baranda mientras miraba las riberas...

BIFICCIONES: El plagio del juez – Ada Inés Lerner & Raquel Sequ...







BIFICCIONES: El plagio del juez – Ada Inés Lerner & Raquel Sequ...: Mijael Oh, crítico literario de la Editorial Ibrahim que convoca, está preso en La Isla. El juez del caso presentó una novela a concurs...

BIFICCIONES: La Ragnaroch - Cristian Cano & Javier López





BIFICCIONES: La Ragnaroch - Cristian Cano & Javier López: Retiró la aguja del brazo de Marcel y éste dio un respingo. Ansiosa, la volvió introducir en otro frasco. El líquido impresionaba. P...

BIFICCIONES: Lo inconfesable – Ada Inés Lerner & Lucía Amanda C...





BIFICCIONES: Lo inconfesable – Ada Inés Lerner & Lucía Amanda C...: —Dentro de mi mente hay otro mundo, está dentro de mí, oculto tras una suerte de fantasías y sueños que lo disfrazan, porque ese otro mu...

BIFICCIONES: Desinspiración – Fernando Andrés Puga & Raquel Seq...







BIFICCIONES: Desinspiración – Fernando Andrés Puga & Raquel Seq...: Y llegó el día en que se quedó sin palabras. Era un día gris, de esos que en otoño nos arrugan el alma. Sentado frente al teclado como...

BIFICCIONES: Abducida por el tiempo - Eduardo Poggi & Ada Inés ...





BIFICCIONES: Abducida por el tiempo - Eduardo Poggi & Ada Inés ...: Al salir de la curva, el camión se le vino encima y Marta sólo atinó a volantear hacia la banquina. Después, el Corsa comenzó a rodar...

BIFICCIONES: Les sigo pegando abajo – Alejandro Bentivoglio & A...



BIFICCIONES: Les sigo pegando abajo – Alejandro Bentivoglio & A...: Se disfrazan de mí y cometen actos atroces. Le he avisado a la policía, pero los uniformados dicen que el parecido es tan grande que ...

BIFICCIONES: Invisible - Ada Inés Lerner & Ana María Caillet Bo...







BIFICCIONES: Invisible - Ada Inés Lerner & Ana María Caillet Bo...: Cuando él estaba, mi marido, hablaba solo; era el hombre. Luego se fue yendo de viejo y seco nomás. A mí me empezó a ser difícil obtener...

miércoles, 5 de agosto de 2015

LOS CUENTOS DEL CAN CERBERO: Asesinato con música y fuego - Omar Chapi, Ada Iné...





LOS CUENTOS DEL CAN CERBERO: Asesinato con música y fuego - Omar Chapi, Ada Iné...: No puedo acercar los dedos a las hornallas porque se reflejan caras en las sombras. He jugado a esto dos veces. Héctor y yo estamos en...

Poesía en mi voz - Elegía



Elegía 

Abrirán los trinos en el amanecer
con su vuelo sutil las aves,
mi lugar no es el cielo
sí embriagada, volar como mariposa

si en el alba dulce me pierdo
podré creer en la muerte 
cumplirán los ángeles mi sueño
una danza más de la nostalgia
mi construcción entre los otros

no será necesario que la llame
 (ella vendrá a despertarme),
descreo en el jardín del infortunio
no tengo límites bordes orillas orígenes
en esta tierra ni en el cielo

no es resignación mi desnudez
impudor despojo del abrigo
caminar hacia el alba de la noche
para lamer la cara de la muerte

por amor a la vida 
desde la noche encenderé el alba
y en el jardín del fuego
veré mis alas abrasadas de deseo.

lunes, 3 de agosto de 2015

Relato de pequeño formato - Quejas de un moribundo

Quejas de un moribundo —

 Ada Inés Lerner y Rolando José Di Lorenzo

Uno, moribundo, no vale nada, no tiene opinión. 
El cura hablaba y hablaba y yo tuve que estar mudo, ni pensar en estornudar o moverme. 
Oigo todos los lamentos que las amigas de mi futura viuda hacen correr. 
La consuelan.
Ustedes saben. Hablaban mal de mi sensibilidad por las polleras.
 Y las polleras que se me cruzaban ¿así sin culpa?
—Con resignación, Petra —y le acariciaba la cabeza —Después le queda la pensión.
—Nos reuniremos a tomar mate y miraremos juntas la novela —dijo la Alicia. Yegua corrida por los del bar, dicen.
Yo, como si nada, entre las sábanas bordadas hace sesenta años para el casamiento.
Y comencé a recordar esas infidelidades que dicen que había cometido. Y si, la vi a Amalita muy joven hermosa y como me enredaba en su pelo mientras la besaba. También aquella aventura con Emilce, detrás del galpón de la quinta y entre los caballos. No me podía olvidar de Sandra, una mujer espectacular, salvaje, indómita, que amaba mi fuerza y poder. Seguía escuchando a esas pobres mujeres que alentaban a mi esposa con un futuro mejor y de pronto me di cuenta de que tenían razón, a la pobre Petra la engañe siempre, fui un mal tipo y¿ahora minutos antes de la muerte me doy cuenta?. ¡Dios como hago para arreglar esto! ¿Señor, estos recuerdos me los podes borrar de mi mente, o alcanza con que se los borres a ella?


domingo, 2 de agosto de 2015

Químicamente impuro: La foto – Esteban Moscarda & Ada Inés Lerner





Químicamente impuro: La foto – Esteban Moscarda & Ada Inés Lerner: La foto era rarísima: un bar de mala muerte cercado por una neblina azul que trastocaba las caras presentes. Parroquianos al punto de...

Químicamente impuro: Epicrisis - Ada Inés Lerner & Ana Caliyuri





Químicamente impuro: Epicrisis - Ada Inés Lerner & Ana Caliyuri: El taller estaba vacío, Juan no aparecía por ningún lado. El cliente habitual, casi un amigo de la casa, se quedó esperando. Al rato se can...

Químicamente impuro: Recurrente – Sergio Gaut vel Hartman & Ada Inés Le...







Químicamente impuro: Recurrente – Sergio Gaut vel Hartman & Ada Inés Le...: Corrí por la calle como loco y cuando volví a entrar a la casa todo seguía en el mismo lugar. Había sido allí, en el dormitorio, y dudé a...

Químicamente impuro: Incertidumbre - Cristian Cano & Ada Inés Lerner





Químicamente impuro: Incertidumbre - Cristian Cano & Ada Inés Lerner: El científico estaba en lo correcto. Podían viajar en el tiempo y la distancia por medio de la sangre. Pero la única contra era que no sa...

Químicamente impuro: Elástica – Alejandro Bentivoglio & Ada Inés Lerner...







Químicamente impuro: Elástica – Alejandro Bentivoglio & Ada Inés Lerner...

La pared se achica o se agranda dependiendo de si alguien la está mirando o no. Cuando no hay nadie, el departamento no es más grande qu...

Químicamente impuro: Buenos contactos - Ana Caliyuri & Ada Inés Lerner







Químicamente impuro: Buenos contactos - Ana Caliyuri & Ada Inés Lerner: Se sintió nuevamente un ganador. Plegó en cuatro el papel de invitación al congreso y lo colocó en el bolsillo trasero del pantalón que ...

Químicamente impuro: Cuando no hubo luz – Carlos Enrique Saldivar & Ada...







Químicamente impuro: Cuando no hubo luz – Carlos Enrique Saldivar & Ada...: Estábamos en una reunión en mi casa mis padres, abuelos, hermanos, tíos y primos, cuando hubo un apagón. Algo extraño ocurrió, las voces q...

Químicamente impuro: Punisher Woman — Cristian Cano & Ada Inés Lerner





Químicamente impuro: Punisher Woman — Cristian Cano & Ada Inés Lerner: La tenía sujeta por el cuello. Siempre quería tener la razón y terminaban a los golpes. Constantemente sometía a cualquier persona que no ...

Químicamente impuro: Metafísica del pez – Alejandro Bentivoglio & Ada I...







Químicamente impuro: Metafísica del pez – Alejandro Bentivoglio & Ada I...: Los peces no saben de la existencia de un mundo por encima de sus pequeñas cabezas. Probablemente sospechen que el océano es infinito y...