EL UNICO ESCRITOR SOY YO - DON QUIJOTE

En mi voz

lunes, 25 de enero de 2016

Cuentos del Can Cerbero

Las manos - Cristina Chiesa - Ada Inés Lerner - Sergio Gaut vel Hartman








Vasili mira su paleta, del blanco al negro, una extensa gama de grises, y sus manos se niegan a seguir. Quiere obligarlas, pero no puede. Exangües, apenas si sostienen la paleta
 y el pincel.
—¡Ya no sé qué quieren de mí! —les grita consternado.
Las manos se crispan, sueltan la paleta y apartan con furia el lienzo.
De un manotazo, arrancan los anteojos del artista y desparraman los pomos alineados
sobre la mesa. Aletean como pájaros ciegos, buscando una intensidad casi leonada, una
superficie transparente, iluminada desde atrás. Ahora el claroscuro enfatiza una
composición abstracta. Las manos buscan la plenitud por la equivalencia en intensidad
y destruyen toda ilusión de profundidad. La línea del horizonte se va erradicando y
provoca la fundación teórica de un movimiento abstracto de gran espiritualidad.
Por fin, las manos de Vasili Kandinsky dan las pautas sobre las propiedades emocionales
de cada tono y color mientras que él solo se interesa en la respuesta del alma.
—¿Esto quieren? ¿Buscan lo perfecto en mi destrucción?
—En absoluto —responden las manos a coro—. Queremos simplificar, eliminar lo
superfluo y superar el deplorable acto de valerse de nosotras para fabricar una emoción
ficticia y simulada.
—Eso es la oscuridad, la nada —protesta Vasili.
—No lo es —insisten las manos, y con la más exquisita destreza, como siempre que han
querido, trazan un círculo rojo y cinco líneas sobre el plano—. Esto es una mano, tonto —concluyen.


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