EL UNICO ESCRITOR SOY YO - DON QUIJOTE

En mi voz

miércoles, 6 de enero de 2016

Relato de pequeño formato - Bificciones

                                               El motivo

Aparté la mirada del vaso de cerveza y 
me encontré con una mujer que 
tenía la cabeza cubierta con un pañuelo pequeño. 
La había visto en cuanto entró ella en la taberna. 
Llevaba un pequeño bolso y en la mano
dos o tres pares de medias que ofrecía en cada mesa. 
No era insólito encontrar una mujer en un boliche de barrio,
puesto que entraban cuando
les venía en gana sin el peligro de los bares «bien» donde las sacaban a empujones. Decidí comprarle un par de medias, más por altruismo que
por necesidad. Pero cuando se las pedí, ella no quiso venderme nada.
La llamé varias veces y me ignoró. Se fue del restaurante y la seguí.
Le gritaba que se voltease, que no me ignorara. Entonces lo hizo, me
observó de frente, su mirada era de rabia, se quitó el pañuelo y vi las
aberturas en su cabeza. Era ella. No la había reconocido sin maquillaje.
   Di media vuelta y corrí a perderme.
Recordé aquella noche en el antro, cuando mis amigas y yo golpeamos
a aquella bailarina varias veces en
el cráneo con botellas. Pienso en regresar, alcanzarla nuevamente,
decirle que lo siento, que los seis meses en prisión me hicieron
reflexionar acerca de mil cosas. Pero ya se ha ido. Espero encontrarla
de nuevo.
Espero no verla otra vez.
No sé qué quiero.
De lo único que tengo certeza es que la ciudad se ha convertido en
una trampa. Que cada uno de mis pecados podrían saltar desde tal o cual esquina y recordarme lo perversa que he sido. Atolondrada,
me dirijo a casa, a llorar mi fantasmal soledad, producto de una antigua 
vida de violencia y desenfreno.
 
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