EL UNICO ESCRITOR SOY YO - DON QUIJOTE

En mi voz

lunes, 20 de junio de 2016

Bandada - Ada Inés Lerner





Mary atraviesa la placita con paso desparejo y torpe
mientras atisba el futuro: de costado, como una yegua compadrita.

Los pibes, malón de regreso que abandona con esfuerzo el potrero y la redonda,
la observan como quien busca respuesta en un reloj detenido en otro tiempo.

Las agitaciones y tormentas de una empleada postal como Mary pertenecen al
pasado reciente, quizás por eso gruñe un reclamo desafinado por ese pueblo
indolente. En la estafeta la cortina rezonga y la reciben afablemente el vaho,
la humedad, y las hilachas de aquellas cartas olvidadas.

A Mary la satisface esa melodía y todas las mañanas ella insiste en danzar al
compás de un acorde quejoso:

—¿Qué será de mí si nadie espera una carta? Una carta es una visita inesperada
que uno puede besar, acariciar o evocar…

Alguna vez, un repartidor postal se acercó a Mary pero por culpa del destino,
dios sin altar en el mundo (tan insalvable como imprevisto) lo dejó ir: es que
ella fue incapaz de comprender que ese cartero, tercero involuntario, ya no
cargaba de su hombro el útero desierto con las cartas que muchos dejaron
abortar en la madrugada por ese correo electrónico, superficial y urgente.

Del buzón vacío nace una canción y Mary, como aquel poeta, acompaña el tono de
una oración de fe: volverán las cartas
olvidadas, volverán mis noches a rondar, y otra vez como almas en bandada, me
llamarán, me llamarán...

Publicar un comentario