EL UNICO ESCRITOR SOY YO - DON QUIJOTE

En mi voz

lunes, 20 de junio de 2016

El espacio interior - Ada Inés Lerner

El espacio interior - Ada Inés Lerner


Cuando Juan regresa, tras haber estado sometido a las condiciones
de microgravedad y a la radiación del espacio, suele volver muy débil.

Pero nada se pierde porque nada puede existir sin su doble, por eso la
información que se almacena en las células queda en el ángel de la guarda y los
dobles de los astronautas están en algún lugar del mundo. Si esos dobles se
encontraran, alguna vez por casualidad frente a la Torre Eiffel no se
reconocerían, porque encerrados en sus paradigmas verían lo que quieren ver.

Juan vive con su cuerpo sus sentimientos y en otro tiempo su doble vive con
otro cuerpo otros sentimientos.

Esto puede convertirse en un juego mortal. Juan pasó por esta experiencia
metafísica atravesando miedos.

Pasaba por la Strassenbauer cuando ve sentado en una mesita, en un pequeño bar,
a un sujeto parecido a él. Demasiado parecido. Pensó que era un engañoso
reflejo y se volvió. El hombre seguía sentado en el lugar y aunque iba de
camisa verde, traje marrón claro, zapatos al tono, era evidente que el parecido
era asombroso. Se detuvo y lo enfrentó pero el otro siguió conversando con su
vecino de mesa sin prestarle atención. Juan se sintió ridículo y se alejó muy
intrigado. Como se dirigía a la universidad buscó en la biblioteca a Frau
Kreimer quien comenzó a explicarle sobre el desdoblamiento del tiempo.

Más que confundido se dirigió a una iglesia pero el sacerdote le aconsejó
conectarse a sí mismo y perdonarse el pecado original. Juan se quedó intrigado
frente al altar y le preguntó al Señor, pero ya sabemos que en ciertos momentos
el silencio de Dios puede ser agobiante.

El chaleco de fuerza suele dejarlos débiles y exasperados pero le dio cierta
seguridad: nada más podía sorprenderlo. Y no es poca cosa para quien regresa
del espacio interior.
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